El clima y la logística complican la cosecha en Concordia con pérdidas de hasta el 35%

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Con una merma estimada de un millón de kilos, la producción de arándanos en la provincia de Entre Ríos enfrenta un año sumamente desafiante. Un invierno atípico con exceso de lluvias y días nublados, sumado al cierre temporal del aeropuerto de Ezeiza en pleno pico de cosecha, obligan al sector a buscar alternativas complejas para salvar la campaña.

La localidad entrerriana de Concordia, uno de los polos productivos de arándanos más importantes de Argentina, atraviesa una de sus temporadas más difíciles. Las adversidades climáticas registradas durante el invierno y la primavera han golpeado fuertemente las proyecciones iniciales del sector, generando preocupación entre los productores de la región.

En diálogo con los medios locales, Juan Scordia, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (APAMA), detalló que el balance productivo muestra una caída generalizada:

“La producción ha mermado, lamentablemente, para la expectativa de la zona. Creemos que se ha perdido un 30% a 35% en regla general”, lamentó el dirigente, poniendo en cifras concretas que se han perdido alrededor de un millón de kilos de fruta que no podrán ser cosechados.

 

El impacto del clima: Lluvias, frío y falta de polinización
Las expectativas de la industria —que a mediados de año proyectaba volcar al mercado unos 15 millones de kilos superando la campaña anterior— se vieron frenadas por un clima sumamente adverso. Según los registros del INTA compartidos por APAMA, la zona acumuló 37 días nublados, de los cuales 25 estuvieron marcados por precipitaciones y lloviznas.

Este escenario afectó de forma directa las etapas más críticas del cultivo:

  • Falla en la polinización: La persistencia de nubosidad y lluvias impidió que las abejas trabajaran con normalidad, propiciando además el avance de enfermedades.
  • Retraso en la maduración: Las bajas temperaturas, que descendieron hasta uno o dos grados en las zonas de campo a finales de septiembre, lentificaron el desarrollo de los frutos.
  • Daños en infraestructura: Fuertes tormentas previas dañaron mallas antigranizo en diversos establecimientos.

Como consecuencia directa de este retraso, parte de la fruta que originalmente estaba destinada a los mercados internacionales de exportación podría terminar siendo derivada a la industria a precios muy bajos, cubriendo apenas los costos de recolección.

 

El desafío logístico: La clausura de Ezeiza en plena zafra
A las complicaciones agroclimáticas se suma este año un grave frente logístico. Dado que el 95% de la producción de arándanos se exporta por vía aérea, el anuncio del cierre del Aeropuerto Internacional de Ezeiza entre el 20 de octubre y el 10 de noviembre por reparaciones en sus pistas ha encendido todas las alarmas.

La medida afecta de lleno el pico máximo de la cosecha argentina. Para esquivar el obstáculo, los exportadores analizan rutas alternativas, como el uso de vuelos de cabotaje o aviones más pequeños que trasladen la carga hasta Brasil para desde allí conectar con aeronaves de gran porte hacia Estados Unidos y Europa, una estrategia que incrementará notablemente los costos operativos.

 

Estrategias para sostener el empleo y la actividad
Pese al panorama adverso, el sector busca alternativas para extender la ventana de trabajo —idealmente abarcando el periodo de julio a noviembre— y mitigar el impacto sobre la mano de obra temporal. Paralelamente, la Municipalidad de Concordia ha anunciado la apertura de inscripciones para el programa Intercosecha 2026-2027, apuntando a respaldar a los trabajadores del sector en este complejo escenario.

Fuente: https://mundoagro.io/cl/