Superando las 3500 hectáreas, el arándano ha logrado convertirse en la séptima fruta fresca exportada por Argentina, detrás de la pera, el limón, la manzana, la mandarina, la naranja y la uva.

En Argentina, la superficie plantada con arándanos asciende a 3.500 hectáreas, con un rendimiento promedio entre 5 y 6 toneladas por cada una y con una producción nacional que bordea las 20.000 toneladas. Las principales provincias exportadoras de este fruto son Entre Ríos con el 40%, Tucumán con el 37% y Buenos Aires con el 20%. El resto se distribuye entre las provincias de Corrientes, Santa Fe, Salta, Catamarca, San Luis y Córdoba.
En 2013, los arándanos fueron la séptima fruta fresca exportada, con un volumen total de 14.610 toneladas. Los principales destinos fueron los Estados Unidos (8.965 toneladas), Gran Bretaña (2.163 tn) y Holanda (1.267 tn).
La producción argentina de arándanos o blueberries es relativamente nueva. Si bien su cultivo se introdujo en América del Sur en la década del 80, recién a partir de 1993 se observó un rápido aumento de las plantaciones comerciales en Argentina y Chile debido a su adaptación al medio, alta rentabilidad y elevada demanda externa, explica Diana Guillén, presidenta del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
La producción argentina tiene la ventaja de producir en contraestación con respecto a los principales productores mundiales, ya que la mayor parte de la cosecha comienza a mitad de septiembre y se extiende hasta mediados de diciembre, justo cuando el hemisferio norte carece de frutos frescos por haber culminado su cosecha dos meses antes.
Para el envío de arándanos desde Argentina hacia Estados Unidos, el principal mercado de este producto, ambos países firman anualmente un plan de trabajo para la certificación en origen de estos frutos frescos, con los lineamientos para su tratamiento de fumigación, resguardo y certificación en el marco del Programa de Exportación de Arándanos Frescos a Estados Unidos.